jueves, 11 de agosto de 2016

RELATOS DE TERROR II - H.P. LOVECRAFT

Llegué a la obra de Lovecraft por mi interés en la mitología relacionada con Cthulhu. En cuanto al terror se refiere es un referente recurrente, tanto en la literatura como en la pantalla. Así que me arriesgué a iniciarme en el autor con una "bonita" edición de Porrúa. He leído muchos comentarios de aquellos que odian la ediciones de Porrúa , no es mi caso, pero conté con la suerte de conseguir los dos tomos de está editorial en una edición un tanto más elegante, con un papel de alta calidad y sin su acostumbrada letra pequeña a dos columnas. A los que vieron el libro les pareció más bien inquietante el monstruo que parecía emerger de la portada. Inicié con el volumen II de la colección, teniendo en cuenta que en éste se encontraba el personaje de ficción que tanto me interesaba: Cthulhu.

Lectura en proceso...

Entrando en materia, el volumen II está compuesta por ocho relatos clasificados en lo que se ha denominado horror cósmico. Este nombre no dice mucho, hasta que no se han leído los relatos.  Al lector, le queda claro que se aleja del típico relato de terror estilo Poe  al que se está acostumbrado y entra en el terreno de lo que podría ser ciencia ficción, con viajes interdimensionales o por universos paralelos y el encuentro con sus habitantes.  En este volumen se encuentra La maldición de Sarnath, La ciudad sin nombre, La música de Erich Zann, Las ratas en las paredes, La llamada de Cthulhu y dos relatos, que personalmente,  me parecieron más perturbadores: Los sueños de la casa de la bruja y La sombra sobre Innsmout.  El primero, es un increíble relato que se desarrolla en las profundidades de los viajes interdimensionales, manejados magistralmente desde una perspectiva onírica. El segundo, aún más perturbador, se desarrolla a través de la culpa atávica en la que el personaje huye de cierto horror desesperadamente, para descubrir que no hay escapatoria de si mismo: en un giro inesperado, el personaje sufre una especie de transformación tanto física como mental, que le permite trascender aquella culpa tan humana.


Al leer los relatos de Lovecraft no deja uno de preguntarse si solo son relatos de terror inspirados en una imaginación y creatividad prodigiosas, o si el autor, tenía una especie de clarividencia que le permitía percibir con demasiada  lucidez realidades más allá de los limites de nuestros conocimientos. Algo que parece palparse a través de todos los relatos, pero que es expresado de manera manifiesta en La llamada de Cthulhu: "Vivimos en una placida isla de ignorancia, entre las brumas de negros mares de infinito, y, sin embargo, no vamos muy lejos. Las ciencias, cada una moviéndose en su propia dirección, nos ha afectado de momento muy poco, pero algún día, al juntar las piezas de conocimiento disociado, se abrirán vistas tan terroríficas de la realidad, así como de nuestra espantosa posición en ella, que enloqueceremos ante esta revelación o huiremos de su mortífera claridad hacia la paz y la seguridad de una nueva edad oscura".

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