martes, 3 de noviembre de 2015

LA CARRETERA - CORMAC McCARTHY


Debo confesar que llegué al libro debido a que vi la película basada en él. Me intrigó tanto lo planteado en ella que me pareció necesario indagar acerca de lo que proponía el texto y cómo era de esperarse, aunque la película es excelente, es superada por la obra que la inspiró.

La trama que propone el autor es realmente sencilla: la lucha de un padre y su hijo por la supervivencia en medio de un mundo post-apocaliptico en el que la naturaleza extinta casi en su totalidad parece conspirar para arrasar con los últimos remanentes de la raza humana. Las razones de la catástrofe global nunca son explicadas y realmente pasan a ser un aspecto secundario ya que McCormack busca profundizar en los conflictos psicológicos y éticos a los que sus personajes, un padre y un hijo anónimos, se ven enfrentados. La lucha por la supervivencia es mucho más que la búsqueda angustiosa de comida, refugio y seguridad en su viaje hacia tierras con un mejor clima. Es la lucha por mantener el "fuego" interior encendido, esa chispa de humanidad viva en medio de la barbarie  y el horror que el desastre global ha provocado.


Particularmente, la obra se caracteriza por una estética similar a la de un texto poético que le confiere un lirismo casi desgarrador, por encima del aire opresivo y sombrío de la trama. Este carácter, que atraviesa toda la historia, es definido en las primeras dos páginas con una fuerza demoledora al plantear al hijo cómo ese fuego interior, esa esperanza pequeña pero firme, y en  quien finalmente reposa toda la fe en la humanidad:  "Solo sabía que el niño era su garantía. Y dijo: si él no es la palabra de Dios Dios no ha hablado nunca".
Perséfone